Se narra el momento en que Jesús, durante la Última Cena, le da el pan mojado a Judas, un acto que marca el instante en que Judas pierde la protección de ser discípulo y Satanás entra en él.
Se advierte que cuando uno se aleja de la casa de Dios, el maligno espera para actuar. Se enfatiza la importancia de permanecer plantado en la fe para no ser tocado por el diablo.