Líderes de la región Báltica y de la OTAN advierten sobre un posible plan de Rusia, liderado por Vladimir Putin, para realizar sabotajes contra infraestructuras críticas en el Báltico y Polonia. El objetivo sería desafiar la defensa colectiva de la OTAN y fracturar la alianza.
Se reportan alertas de Lituania y Letonia ante el incremento de sabotajes y la interferencia de señales GPS. El presidente de KINF, Mark Voyger, considera que estas alertas responden a una amenaza real, aunque también podrían ser una forma de presionar a la OTAN para enviar más tropas al flanco oriental. Se especula sobre una operación híbrida que incluiría guerra de información, ciberataques y ataques con drones y misiles, buscando probar la respuesta de la OTAN.
Se menciona la posibilidad de que Rusia intente ocupar territorios pequeños en Estonia o Letonia, habitados por rusohablantes, como justificación para su intervención. El discurso de Putin sobre la supervivencia frente a Occidente y la proximidad de elecciones internas son factores que podrían influir en estas acciones.