En Atenas, la policía ha intensificado las patrullas en los barrios de la minoría romaní como medida para prevenir delitos como robo de vehículos y asaltos. Esta estrategia, aunque controvertida y percibida por algunos como intimidatoria, busca disuadir a los delincuentes.
El policía Nicolaus Panagacos lidera estas operaciones en asentamientos como Cefiri, donde residen más de 10.000 personas. A pesar de las críticas sobre la estigmatización de toda la comunidad por actos de unos pocos, las autoridades argumentan que la presencia policial es necesaria y que, según estadísticas de 2024, los romaníes están implicados con mayor frecuencia en delitos, especialmente robos a viviendas y hurtos.
Residentes romaníes expresan sentirse discriminados y culpan a la policía de generalizar. Señalan que la falta de oportunidades, la precariedad educativa y el desempleo son factores que contribuyen a la delincuencia. Piden que se castigue a los culpables individuales y no se estigmatice a toda la comunidad.