El partido por el tercer puesto entre Francia e Inglaterra, que terminó 6-4, fue un encuentro atípico, marcado por la falta de presión y la abundancia de goles, especialmente en el primer tiempo.
Francia, a pesar de mostrarse mejor en la segunda mitad, no pudo recuperarse de un primer tiempo donde Inglaterra dominó de manera contundente, llegando a estar 4-0. La lentitud y falta de presión del equipo francés en esa etapa inicial fueron factores determinantes.
Se sugiere que el golpe anímico de la eliminación en semifinales contra España afectó significativamente a Francia, restándole motivación para el partido por el tercer puesto. A pesar de la remontada en la segunda parte, el marcador adverso inicial fue demasiado difícil de superar.
El encuentro, si bien histórico por la cantidad de goles, se caracterizó por la falta de intensidad defensiva y la facilidad con la que ambos equipos llegaron al arco rival. La victoria de Inglaterra se consolidó en el primer tiempo, mientras que Francia reaccionó tarde.