Se analizó el Mundial de Estados Unidos como un evento enfocado en el negocio, con la implementación de shows, pausas de hidratación y la participación de 48 equipos. Se cuestionó la inclusión de estas pausas, argumentando que pueden alterar el ritmo del juego y beneficiar o perjudicar a los equipos de manera desleal.
La discusión se centró en si estas innovaciones responden a las necesidades reales del fútbol o si responden a intereses comerciales. Se mencionó que, aunque el negocio es parte del deporte, hay aspectos que no gustan a los futboleros y que responden más a una lógica empresarial que deportiva.