Se revela que cada receta guarda un secreto y algunas se transmiten de generación en generación. Las mujeres del comedor comparten sus ingredientes para construir un mundo mejor: la esperanza, la sonrisa, la actitud positiva, el buen humor y la perseverancia.
Se enfatiza la importancia de la educación como motor de desarrollo personal y se destaca que la actitud y el buen humor son fundamentales para ayudar a la comunidad y hacer la vida más llevadera.