Se retoma la discusión sobre las exigencias físicas en el ámbito artístico y deportivo, comparando las giras extenuantes de los cantantes con la preparación de los futbolistas para partidos importantes.
Se menciona que jugadores como Maradona y el Dibu han sido infiltrados para poder jugar a pesar de las lesiones. Se reflexiona sobre las trágicas consecuencias que puede acarrear la presión por cumplir con múltiples shows, recordando casos como el de Gilda y Rodrigo, quienes fallecieron por la exigencia de su carrera.