Se cuestiona el protagonismo de Chiqui Tapia en la AFA, contrastando su accionar con el de Grondona. Se critica la necesidad de Tapia de ser protagonista y mostrar la copa, cuando los verdaderos campeones son los jugadores y Scaloni.
Se recuerda que Tapia está procesado por la justicia y se señala que su accionar no se compara con la discreción de Grondona. Se enfatiza que la selección argentina es un fenómeno que salva a la AFA, y que los logros son de los jugadores y el cuerpo técnico, no de la dirigencia.