Leo Frobenius realizó un descubrimiento sensacional en Ileife: una cabeza retrato de aleación de cobre, tan realista que desafió las concepciones europeas sobre la cultura africana, pero su visión racista le impidió aceptar su origen africano, creyendo encontrar rastros de la Atlántida.
El intento de Frobenius de llevar la cabeza a Alemania fue frustrado por el funcionario colonial británico Partridge, quien obligó a su devolución. La cabeza de Holocún, tras un juicio a Frobenius, pasó al soberano tradicional de Ileife y su paradero actual es un misterio.