Tras la muerte de Jack, surge una disputa familiar por la venta de la granja Ingalls, ya que algunos miembros desean venderla para obtener dinero.
Charles se opone firmemente a la venta, argumentando que la granja es el legado de su padre y que él se quedará a trabajarla.
La tensión aumenta cuando Sara, otra familiar, amenaza con consultar a un abogado, indicando que la granja les pertenece y que no aceptarán la decisión de Charles.