Una familia argentina comparte su experiencia en Nueva York para ver el Mundial, incluyendo la particular situación de tener mellizos recién nacidos y la negociación para poder viajar.
La madre relata cómo tuvo que "negociar" para poder asistir, mientras que el padre se queda a cargo de los hijos y del pago de las entradas, demostrando el esfuerzo y la dedicación de la familia.
La camaradería y el espíritu de unión se hacen presentes, incluso con la presencia de la cuñada, quien apoya la decisión y el esfuerzo de la madre.