España se enfrenta a Argentina en una final del Mundial histórica, siendo la única final entre equipos hispanohablantes desde 1930.
A pesar del optimismo actual, existía pesimismo inicial en España sobre el rendimiento del equipo, debido al estado físico de jugadores clave como Lamine Yamal, Nico Williams y Rodri Hernández.
Argentina, con un nivel de compromiso y la figura de Lionel Messi, se presenta como un rival formidable, convirtiendo esta final en un encuentro de pronóstico reservado.