Se describe una de las fiestas más grandes de la historia argentina, con una marea humana avanzando hacia el Obelisco para celebrar la victoria en el Mundial.
La alegría es inmensa y se compara con la final de Qatar, pero se destaca la particularidad de este momento. La gente celebra con un fervor que parece no tener fin.
Un hincha que vivió la final de 1976 comparte su emoción, describiendo la actual como una locura y una experiencia inolvidable.