Se expone cómo las políticas de Javier Milei, incluyendo la ley de tierras y el "super rigi", estarían orientadas a facilitar la inversión en áreas como la inteligencia artificial y el procesamiento de datos, con implicaciones en el uso de recursos naturales como tierra y agua.
Se advierte que este modelo de negocios, promovido por figuras como Peter Thiel, busca zonas con recursos y gobiernos permisivos para operar sin control fiscal ni responsabilidad. Se critica la idea de "sociedades no humanas" y la posible desresponsabilización de las empresas.
Se cuestiona la premisa de la inviolabilidad de la propiedad privada en este contexto, argumentando que se prioriza el poder absoluto del capital concentrado sobre el empleo, el bienestar o la protección ambiental.