Contrario a las expectativas previas, una doctora informa que Christopher padece un tipo de cáncer neuroendocrino muy agresivo, clasificado como linfoma de grado alto. A pesar de que otros médicos lo consideraron no agresivo, la enfermedad se encuentra en un estado muy avanzado (Grado 4).
El diagnóstico es devastador y se anuncia que el tratamiento con quimioterapia debería comenzar el lunes. La noticia genera conmoción y tristeza ante la gravedad de la situación.