Karina describió cómo la depresión se manifestaba físicamente en su cuerpo, localizándose principalmente en la garganta y los pulmones. Sentía un nudo en la garganta y una opresión en el pecho que le impedía respirar profundamente, experimentando una constante sensación de angustia.
Estos síntomas se intensificaban con los nervios de las presentaciones en vivo o eventos públicos. A pesar de sentir alivio temporal al cantar y conectar con su público, al bajar del escenario volvía a la misma sensación de ahogo y malestar, evidenciando la persistencia de su lucha interna.