Se imparte una bendición final, ordenando que todo mal que haya regresado al cuerpo, alma o mente se vaya y no vuelva jamás. Se ordena la partida de la depresión, la angustia y la tristeza. Se decreta que todos los males en la mente, alma y cuerpo salgan en el nombre de Jesucristo y no regresen.
Se afirma que el poder de Dios ha entrado en quienes han recibido la bendición, y se les anima a cuidar su mente. Se reitera el mensaje del pastor León Costa sobre algo sobrenatural que sucederá en la vida de las personas. Se relata nuevamente el caso crítico de una persona internada de emergencia, con pulmones y riñones comprometidos, que se recuperó milagrosamente tras la intervención divina.
La recuperación fue completa, sanando de diversas dolencias y depresión. Se reitera la invitación a un evento de fe y milagros en Rosario, enfatizando que Dios obra de manera completa cuando realiza un milagro.