Se debate sobre la decisión de River de desvincular a numerosos jugadores, cuestionando la política de "recuperar" futbolistas y la gestión del plantel.
Se critica la partida de jugadores como Bustos y Galarza, sugiriendo que podrían haber sido reintegrados al equipo y que su potencial no fue aprovechado.
Se argumenta que la cantidad de jugadores que se fueron es excesiva y que, incluso si estuvieron en un mal momento, tienen potencial para triunfar.