La FIFA planea dividir los partidos del Mundial en cuatro segmentos, introduciendo el "cooling break". El periodista expresa su desacuerdo con esta medida, argumentando que el fútbol es un deporte de continuidad y que estas interrupciones solo sirven para fines comerciales y de venta de publicidad.
Según el análisis, el negocio se antepone al espíritu del juego, especialmente para los argentinos, negando el verdadero significado del fútbol. Estas interrupciones, ajenas al desarrollo del juego, generan malestar.