Ángel Capa expresó su rotundo desacuerdo con el "cooling break", argumentando que el fútbol es un deporte de continuidad y que estas pausas solo responden a intereses comerciales para vender publicidad. Considera que esta práctica atenta contra los valores del juego, especialmente para los argentinos.
Capa manifestó su molestia ante la priorización del negocio sobre el deporte, afirmando que estas interrupciones no tienen nada que ver con el fútbol y que perjudican la esencia del mismo.