Los agricultores del sur de Rusia enfrentan dificultades debido a la combinación de la crisis de combustible y las restricciones al transporte marítimo en el Mar de Azov. Los productores de la región de Rostov denuncian que el aumento del precio del diésel, impulsado por los ataques contra infraestructuras energéticas, encarece las tareas de cosecha y reduce significativamente sus ganancias.
Las tensiones navales en el Mar de Azov complican la salida de cereales. Los drones marítimos ucranianos, que han atacado la flota rusa, también operan en esta zona, exacerbando la situación para los agricultores rusos.