Compañeros de secundaria de Lionel Scaloni comparten anécdotas de su juventud, destacando su carisma, compañerismo y sentido del humor. Se relatan historias de campamentos, travesuras escolares y su habilidad para organizar grupos, evidenciando su perfil de líder desde temprana edad.
Se recuerdan momentos como una broma con una pluma de tinta y una anécdota de un viaje a Bariloche donde Scaloni, a pesar de no haberlo planeado, se unió al grupo y demostró su espíritu aventurero y su gusto por el ciclismo.