La ternura se hace presente en Times Square con la historia de Victoria, una bebé de seis meses que asiste al banderazo argentino junto a su madre. La pequeña, que se convertirá en un recuerdo imborrable de este Mundial, simboliza la continuidad y la esperanza.
La presencia de Victoria y su familia en el corazón de Nueva York refuerza el espíritu de unidad y celebración que envuelve a los argentinos en la antesala de la final.