A pesar de la lluvia y el frío en Nueva York, los argentinos se congregan en Times Square para celebrar y alentar a la selección antes del partido.
La gente canta, ondea banderas y comparte el fervor patrio en un ambiente de fiesta espontánea. La lluvia, lejos de disuadirlos, parece intensificar el espíritu festivo, con paraguas y pilotos como únicos escudos contra el clima.
La escena se describe como sacada de una película, con la música y el cántico de los presentes creando una atmósfera única en el corazón de la ciudad.