El partido contra Inglaterra tuvo un significado especial, recordando el conflicto armado de 1982 en Malvinas y a los compañeros que quedaron allí. Se destacó la importancia de seguir reclamando la soberanía y el sentimiento profundo hacia los "chicos de Malvinas".
Se comparó el coraje demostrado en la cancha con el que se tuvo en la guerra, jugando "con el corazón y el alma, y la vida". La victoria se dedicó a aquellos que lucharon y no tuvieron la oportunidad de vivir como los demás.