La sábana pintada con las Islas Malvinas, que apareció en la cancha durante el Mundial, se ha convertido en un emblema de protesta y reivindicación. Este hecho generó incomodidad en el Reino Unido, pero contó con el respaldo de Estados Unidos, que defendió la libertad de expresión.
Eduardo Sacheri resalta cómo este gesto, iniciado por jugadores jóvenes, conecta con la identidad argentina y la soberanía sobre las Malvinas. La selección nacional, al igual que otros símbolos patrios, logra unificar a la sociedad en un momento de polarización, generando un sentimiento de pertenencia y propósito compartido.