Miguel, encargado de una parrilla en Palermo, demuestra su profesionalismo al atender a los clientes mientras sigue de cerca el partido de la selección argentina.
A pesar de la tensión del juego, mantiene la calma y asegura que la comida salga a punto, incluso organizándose con su equipo para no perderse los momentos cruciales del encuentro.
Se destacó su capacidad para manejar la presión y su dedicación a la cocina, asegurando que la experiencia gastronómica sea óptima para los clientes, quienes disfrutan del partido en el local.