Se discute la complejidad de organizar un operativo de seguridad para los festejos de la selección argentina en caso de ganar el Mundial, comparando la situación con los eventos masivos de 2022. Se critica la falta de planificación y la ineficiencia de los operativos anteriores, mencionando la responsabilidad de Aníbal Fernández y los jefes de seguridad de la AFA.
Se señala que la magnitud de la celebración popular hace imposible controlar a millones de personas en las calles. Se sugiere que la mejor opción sería mantener a los jugadores en el predio de la AFA y organizar un gran escenario allí, en lugar de intentar un recorrido por la ciudad que resulta inviable y peligroso.
Se cuestiona la efectividad de las medidas de seguridad propuestas y se advierte sobre la posibilidad de que los operativos fracasen, como ya ha ocurrido en eventos anteriores. La seguridad de los jugadores y del público se presenta como un desafío mayúsculo ante una posible nueva consagración mundialista.