Francia se vio obligada a apagar reactores nucleares y reducir la generación de energía debido a una ola de calor que elevó la temperatura de los ríos.
El gigante energético EDF cerró un reactor y redujo la operación de otros por seguridad, para proteger la flora y fauna acuáticas, aunque se asegura que no hay riesgo para la seguridad nuclear.
Esta medida se suma a otras tomadas por el Estado francés para preservar la vida de las personas ante las extremas temperaturas.