Burham asume como nuevo líder del Partido Laborista británico en reemplazo de Keir Starmer, y promete un gobierno inequívocamente laborista enfocado en valores tradicionales, renovación económica y control público. Se destaca la reindustrialización y la devolución de poder a las comunidades locales como ejes de su gestión.
Con experiencia como ministro en gobiernos anteriores de Tony Blair y Gordon Brown, Burham, de 56 años, también se ha desempeñado como alcalde de Gran Manchester, donde impulsó mejoras en transporte público y descentralización. Su discurso se centrará en un futuro laborista, revirtiendo el modelo de centralización política y privatización económica de las últimas décadas.