Con el apoyo de un joven que necesitaba un conductor, comenzó a trabajar en transporte escolar, lo que mejoró significativamente su vida al dejar de recolectar cartón y material reciclable en la calle.
Antes de cumplir un año en ese empleo, consiguió un trabajo registrado como conductor profesional, iniciando su carrera a los 45-46 años.
Realizó viajes municipales dentro de su estado y también a San Pablo, consolidando su mejora económica y agradeciendo a Dios por su transformación personal.