Se presenta a Mengolini realizando una autocrítica sobre sus comentarios iniciales acerca del Mundial, que ella misma califica como "locura".
Reconoce haber sido una de las "lenguas venenosas" que criticaron el evento, pero afirma haber disfrutado del torneo a pesar de los intentos de "trolls" por arruinarle la experiencia.
Mengolini admite haberse equivocado en su apreciación inicial y se retracta de sus declaraciones previas.