Se criticó la postura del gobierno argentino en relación al tema Malvinas, señalando demoras en reclamos formales y advertencias sobre el uso de banderas argentinas en el contexto del Mundial.
Se cuestionó la decisión de la ministra de Seguridad de alertar sobre no llevar banderas argentinas, contrastando con la reacción de la sociedad civil y los fanáticos que sí lo hicieron.
Se planteó si el gobierno quedó "offside" y desmarcado en su estrategia, especialmente ante la presión en redes sociales y la percepción de una respuesta tardía a ciertos incidentes.