La gratitud es presentada como una herramienta clave para la oración eficaz, ya que aviva la fe del creyente. Se recuerda la promesa de Jesús: "Cualquier cosa que pidan y si creen, la recibirán".
Se pone el ejemplo de Abraham, quien alababa a Dios mientras esperaba el cumplimiento de la promesa de un hijo, lo que le valió ser reconocido como justo. Asimismo, se menciona la visión de Juan en Patmos, donde los creyentes vencían al dragón mediante la sangre del Cordero y la palabra de testimonio.
Se enfatiza que la alabanza y la acción de gracias son formas de adoración y armas efectivas contra el enemigo. Las bendiciones recibidas están directamente relacionadas con nuestra gratitud: a mayor agradecimiento, mayor bendición.