Se enfatiza que la acción de gracias honra a Dios, y que para hacerlo de forma correcta, es necesario estar convencidos de que Él hace todas las cosas bien y para nuestro beneficio. Cuando esta convicción está presente, la oración de gratitud surge del corazón, liberando un poder extraordinario.
Se enumeran motivos para agradecer a Dios: sus atributos (omnipotencia, santidad, fidelidad, misericordia, justicia, amor), el don de un Salvador (Jesucristo), y las bendiciones espirituales en Cristo (reconciliación, adopción, paz, sabiduría celestial). Se mencionan también las escrituras, la iglesia, el trabajo, la familia y la provisión divina como razones para dar gracias.