Se planteó la idea de que la forma en que una persona trata a Messi es un indicador de su carácter y valores. Se sugirió que criticar a Messi revela una persona egoísta y desilusionada.
Se argumentó que así como se evalúa a alguien por cómo trata a las mascotas, a los niños o a los mozos, también se puede evaluar por su actitud hacia Messi. La crítica hacia el futbolista se considera una "bandera roja" y una señal de intolerancia.