La euforia argentina se desata en Barcelona, donde compatriotas celebran la clasificación a la final del Mundial a pesar de ser madrugada. La gente se congrega en un lugar emblemático, mostrando su pasión por el fútbol y el equipo nacional.
La celebración es intensa, con fuegos artificiales y una multitud que no cesa de llegar. La presencia de Messi en la ciudad condal añade un condimento especial a los festejos, que se extienden por las calles.