Mateo, de 19 años, cumplió su sueño de estar en el mundial gracias a su trabajo como peluquero. Hace cuatro meses comenzó a cortar el pelo con el objetivo de recaudar fondos para el viaje.
Adaptó una habitación de su casa como peluquería y, con el apoyo de su clientela, logró juntar el dinero necesario. A pesar de la emoción, llegó a Estados Unidos sin hospedaje ni entrada, pero consiguió ambas cosas poco antes del evento.