El gobierno de las Islas Malvinas emitió un comunicado en respuesta a la bandera "Las Malvinas son argentinas" exhibida por jugadores argentinos tras el partido contra Inglaterra.
El gobernador de las islas calificó la acción de "particularmente insensible" y solicitó que la política no se mezcle con el deporte, pidiendo a la FIFA que tome medidas al respecto. La postura busca separar los ámbitos deportivo y político, aunque reconoce el trauma histórico de la invasión de 1982.
El incidente ha reabierto el debate sobre las Malvinas en Gran Bretaña y a nivel internacional, donde la mayoría de las naciones han mantenido una postura unánime respecto a la soberanía de las islas.