La exhibición de una bandera con la inscripción "Malvinas son Argentinas" por parte de jugadores argentinos tras un partido ha generado un fuerte revuelo diplomático con el Reino Unido.
Funcionarios británicos, como el secretario de Negocios Peter Kyle, han calificado el comportamiento de "inapropiado" y han instado a la FIFA a una investigación. El gobierno británico emitió un comunicado afirmando que "el Mundial no es nuestro, pero las islas sin duda lo son", lo que evidencia la seriedad con la que toman el reclamo.
El ministro de Economía argentino, Luis Caputo, respondió airadamente a un periodista británico, calificándolo de "mediocre y resentido". La FIFA podría imponer una sanción económica a los jugadores argentinos, aunque se descarta una suspensión para la final.