Irán lanzó nuevos ataques contra objetivos estadounidenses en países aliados como Qatar, Jordania, Bahrein y Kuwait, además de bombardear puentes en la provincia de Hormuzgan. Estos ataques se dan en el marco de un bloqueo naval a puertos iraníes decretado por Washington, que busca presionar a Teherán para que desista del bloqueo de rutas estratégicas.
Los ataques podrían afectar el tráfico en el Mar Rojo y el Canal de Suez, encareciendo productos a nivel mundial. La Casa Blanca aseguró que Irán mantiene interés en alcanzar un acuerdo, pero las advertencias cruzadas y las acciones militares sugieren una escalada continua del conflicto.