Se reporta la presencia de humo y una bruma perceptible en el ambiente, afectando la garganta y generando un olor característico. Se compara la situación con eventos ocurridos en Nueva York hace dos años, donde el cielo adquirió tonalidades amarillas y rojas debido a incendios forestales.
Aunque la bruma no es tan intensa como en ocasiones anteriores, se percibe como una "pequeña bruma" que afecta la visibilidad y la sensación general del ambiente.