El humo de los incendios forestales en Canadá está afectando gravemente la calidad del aire en millones de estadounidenses, provocando irritación en ojos, alergias y problemas respiratorios.
Las autoridades han emitido alertas generales y recomiendan a la población monitorear el clima y los vientos, ya que estos pueden avivar el fuego o dispersar el humo. Se esperan lluvias que podrían ayudar a mitigar la situación.
La situación ha llevado a la recomendación de usar barbijos N95 y a la habilitación de refugios temporales para quienes lo necesiten. La salud de las personas se ve comprometida por la exposición prolongada al humo, que puede afectar los pulmones.