El gobierno de Estados Unidos y el Departamento de Estado negaron haber retirado el respaldo al Reino Unido en el reclamo por las Islas Malvinas. Londres también rechazó cualquier documento que cuestionara su soberanía sobre las islas.
Se menciona que la información sobre un posible cambio de postura estadounidense, difundida por un señor israelí, ha sido desmentida por otros miembros del gobierno. Se advierte sobre la veracidad de dicha información.