Marco Rubio organizó una cumbre de 65 países para combatir la amenaza del extremismo de izquierda, que considera una creciente amenaza para Estados Unidos y el mundo, llegando incluso al terrorismo político.
La cumbre abordó ataques recientes y la importancia de una alianza internacional contra ideas extremas. Participaron representantes de diversos países, incluyendo al canciller argentino Pablo Quirno.
La iniciativa se enmarca en la discusión interna y externa de EE.UU. de cara a las elecciones de medio término, buscando instalar la idea de un Partido Demócrata radicalizado y amenazante. A nivel internacional, se busca blindar a América contra el extremismo de izquierda.