El hombre relata que alrededor de 1997-1998, Dios comenzó a bendecirlo y su esposa fue una gran compañera, sin quejarse de las dificultades.
Él deseaba que Dios lo ayudara a mejorar su vida y salir de una situación complicada, mencionando que en esa época tenía "la ausencia de conducir".
En 2002, logró obtener su primera licencia de conducir tras vender un camión viejo para chatarra. Aprendió mucho de otras personas y un joven le ofreció trabajo como conductor.