Una clienta, recomendada por su mamá, visita una joyería para comprar un regalo para su futura sobrina. Busca unos abridores de oro de 18 quilates.
Se le muestran diversos modelos: con piedras rosas, blancas o celestes, redonditos clásicos, con perlas de cultivo, y en forma de corazón o estrella. La clienta se inclina por unos modelos más pequeños y simples, considerando que son más adecuados para recién nacidos.
Se le asesora sobre el tamaño adecuado para evitar que le queden grandes a la bebé. La clienta elige un par de abridores pequeños y simples, y se le informa que los modelos son de oro 18 quilates, con detalles soldados y de buena calidad.