Los celos, definidos como una emoción compleja que combina miedo, enojo e inseguridad, pueden deteriorar la calidad de las relaciones si son intensos o persistentes. La Asociación Americana de Psicología advierte sobre su impacto negativo.
Se enfatiza que el problema no es sentir celos, sino cuando estas emociones dirigen las decisiones y acciones, pudiendo generar desconfianza permanente. Es crucial diferenciar entre una duda momentánea y un patrón de comportamiento controlador.