La pareja narra las dificultades y riesgos que han enfrentado durante su viaje en colectivo por Argentina y Brasil, incluyendo averías mecánicas y situaciones peligrosas en rutas complicadas.
A pesar de los momentos de tensión, como quedarse varados en Brasil por un mes con el motor roto, destacan la fiabilidad del colectivo y la ayuda recibida de personas desconocidas.
Relatan experiencias extremas, como descender un morro en Brasil con el colectivo sin frenos y la constante preocupación por la seguridad de sus hijos, pero afirman que el amor por su proyecto y por Maradona los impulsa a seguir adelante.