Se designó al árbitro eslovaco de 46 años para dirigir la final del mundo, generando expectativas sobre su desempeño.
Se analiza su historial y los partidos que ha dirigido previamente en la competencia, incluyendo encuentros de Argentina.
Se espera un buen partido, con la esperanza de que no haya situaciones polémicas que puedan influir en el resultado, y se observa la estrategia de juego de Argentina.